El dibujo y la Educación Visual

El proceso de dibujar está íntimamente relacionado con el proceso de la visión y prácticamente sería imposible separarlos. La capacidad de dibujar depende de la capacidad de ver, de ver de una manera distinta, de ver con la mirada del artista, una forma de ver que podría enriquecer la vida de cualquiera.

Enseñar a alguien a dibujar es algo así como enseñarle a ver de nuevo, y esto no es tan sencillo. Betty Edwards en su libro Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro , dice: “En muchos sentidos, enseñar a alguien a dibujar es algo así como enseñarle a andar en bicicleta, algo muy difícil de explicar con palabras. Cuando se enseña a alguien a montar en bicicleta se dice: Bueno, te montas, le das a los pedales, mantienes el equilibrio y en marcha . Pero eso evidentemente no lo explica todo. Los profesores de arte saben que el aprender de nuevo a ver, es tan difícil de explicar, como lo es el mantener el equilibrio en la bicicleta”.

Algunos autores aseguran que dibujar es fácil, que lo difícil es aprender a ver de manera distinta. La verdad es que el artista requiere aprender a ver de otra manera, de una forma que tal vez no resultara funcional para el trabajo a un científico, o un abogado o contador. El artista requiere un entrenamiento especial para poder acceder de manera conciente, a una modalidad de conciencia ligeramente alterada que le permita ver las cosas de diferente manera. Muchos creativos que expresan sus ideas a través del dibujo, como los diseñadores, los arquitectos y los pintores, aseguran que cuando están dibujando, no sólo ven las cosas de manera diferente, sino que se sumen en un estado de conciencia algo alterado y se sienten transportados, como si fueran un todo con la obra que están llevando a cabo, capaces de captar relaciones que normalmente no advierten. Pierden la noción del tiempo, las palabras huyen de su conciencia, y aunque estén alertas y conscientes, se mantienen relajados y libres de toda ansiedad, a la vez que experimentan una activación mental placentera y casi mística.

Algunas de las actividades que al igual que el dibujo también producen un cambio en los estados de conciencia, son la meditación, el ejercicio, mecanografiar, escuchar música y las labores manuales como la costura y el tejido. En resumen, para ser que la clave para aprender a dibujar, consiste, en establecer las condiciones propicias que induzcan a ese cambio mental de conciencia ligeramente alterada, que nos ayude a acceder esa modalidad diferente de procesar la información, y active en nosotros otras formas de ver: Que desarrolle en nosotros la mirada del artista.